Cancer Bats – Dead Set On Living [2012]

Dead Set On Living es el cuarto álbum de la banda canadiense Cancer Bats, publicado en abril de este mismo año. Con él consolidan aun más el sonido tan característico que los representa y en el que dan cabida a su gusto por el hardcore punk, el metal al más puro estilo Pantera o Black Sabbath y también el sludge metal y el stoner.

Con sus tres primeros discos “Hail Destroyer“, “Bears, Mayors, Scrap & Bones” y “Birthing the Giant“, se han afianzado como uno de los grupos más en forma del momento. Por lo tanto, es probable que muchos se pregunten si este nuevo trabajo supera a los anteriores. Pero lo que está claro, es que supone un paso adelante en la buena dirección.

“R.A.T.S.” es el tema que abre el álbum y en mi opinión, un ejemplo perfecto (junto con “Sad But True” de Metallica) de cómo hacer que una canción suene heavy, incluso cuando el tempo no es demasiado elevado. En este caso, gran parte del mérito se lo lleva el enérgico vocalista Liam Cormier. También hay que destacar el tono desafiante de la letra, con fantásticos versos como “there’s a special place in hell for motherfuckers like you”.

Continua con “Bricks And Mortar”, cuyo vídeo fue publicado hace tan solo unos días. Al igual que el anterior tema, posee unos riffs que recuerdan bastante a Pantera. Y es que los canadienses siempre han mostrado su admiración por Dimebag Darrel y compañía.

Casi sin poder dejar de hacer headbanging llegamos a “Road Sick”, que tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los himnos de la banda en directo. Probablemente el tema más pegadizo y accesible, aunque sin olvidar sus raíces hardcore. En él también podemos apreciar las influencias del rock sureño y del sludge al estilo Corrosion Of Conformity o Mastodon. Este sonido será todavía más notable en la fantástica “Breathe Armageddon”, “The Void” y el tema que da nombre al disco, “Dead Set On Living”.

“Old Blood” fue el elegido como primer single y representa bastante bien el sonido contundente y directo de sus primeros trabajos. En cambio, “Drunken Physics” vuelve a tener esa vena rockera que da al álbum una gran versatilidad, lo cual se agradece bastante. Yo diría que esa es su mayor virtud, está tan bien compensado que puedes escucharlo entero sin necesidad de saltarte ninguna canción.

“Bastards” y “Rally The Wicked” son dos auténticos trallazos que recuperan la influencia de Dimebag con unos potentes riffs y gran cantidad de armónicos, sobre todo en el primero de ellos. También destaca la participación de Dez Fafara, vocalista del grupo DevilDriver. Sin embargo, hay algo que no me ha gustado del segundo tema y es que la batería me recuerda demasiado a Domination. Tendría que volver a escucharlo, pero esa es la impresión que me ha dado.

El cierre del álbum viene de la mano de “New World Alliance”, un temazo con aire black metalero realmente infravalorado. Y no puedo terminar esta reseña sin hacer referencia al gran trabajo del guitarrista Scott Middleton, que una vez más demuestra su talento a la hora de componer riffs y también con fantásticos solos. Mi valoración es de un 8/10.

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