Crónica: Throwfest 2016 (Cardiff – UK)

Throwfest 2016

Para que un domingo sea perfecto no hace falta que se cumpla la famosa frase de “peli, sofa/cama y manta“, también hay domingos que nos dan mejor alternativas que contar las horas que faltan para que llegue el lunes. Y es que hoy toca hablar del Throwfest, festival al que tuvimos el privilegio de asistir el pasado domingo 21 de agosto.

Un festival emergente que cuenta con varias ediciones a su espalda, pero precisamente en esta decidieron lucirse e intentar dar un paso más. “Se acabó el reunir cinco/seis bandas“, dirían ellos; Y es que en esta ocasión, nos ofrecieron 30 bandas repartidas en tres escenarios, cuando en sus anteriores ediciones solo contaban con un escenario y con unas cinco/seis bandas. Todo esto aconteció en la localidad de Cardiff (Gales), un día muy nublado y con lluvia intermitente, menos mal el recinto al que iríamos era cerrado. Sin más preámbulos vamos a relatar nuestra corta pero intensa experiencia en el Throwfest 2016.

El domingo 21 de septiembre ibamos de camino a un festival modesto en Cardiff, modesto en cuanto reputación porque contaban con grupos conocidos dentro de lo que es la escena metalcore/hxc del Reino Unido, ademas de contar con grupos estelares como Continents, Hacktivist o internacionales como I Killed The Prom Queen y The Browning, entre otros. Como ya es normal en mi, perdí el primer tren que partía hacia Cardiff, así que se acabó lo de aprovechar la mañana para visitar la ciudad. Tras dos horas de retraso hasta pillar el siguiente tren, llegamos justo a la hora en el que el festival abría sus puertas.

Nos encontramos con un edificio de dos plantas que albergaría dos escenarios, uno arriba y otro abajo, y una sala enfrente, el “Fuel”, que serviría para albergar un tercer escenario. Con los horarios ya estudiados, sabíamos que era imposible ver todos los grupos, así que lo adecuamos a nuestros gustos. Al final de la jornada acabamos viendo unos 12 grupos, desde la 13:00 hasta las 20:30, vaya, hasta donde nuestro querido amigo tren nos permitió.

Flatline. Apenas llegar pasamos al escenario de abajo donde estaría tocando Flatline, banda que se incorporó al cartel una semana atrás después de la caída de Machete 187. Un grupo amateur con mucha energía que no vio feedback del público a tan tempranas horas, algunos movimientos tímidos por parte de algunos asistentes, pero poco más. No me impresionaron ni para bien ni para mal, influenciaron muchas cosas para que no pueda hacer una valoración más acertada de ellos, como por ejemplo, el poco público, la poca sinergia con quienes estaban ahí, que hacían la apertura del festival (pillaban a todos en frío). En fin, estaré deseoso de encontrar otro concierto donde verles y valorarles mejor.

Groove Street Families. Fuimos al escenario de arriba y fue una sorpresa, sala sin columnas (la de abajo tenia varias columnas cercas del escenario), sin escalones, un escenario a unos pocos palmos del suelo, juegos de luces, etc. No tenía nada que ver con el escenario que vimos en la parte baja, como la noche y el día; Ya íbamos por la segunda oleada de bandas y era el turno de ver a Groove Street Families, y no esperaba que sonaran tan bien en directo, con un rollo entre hip-hop y hxc, muy molón.

Obviamente como indica su nombre, sus canciones y ellos son guiños vivientes del famoso videojuego Grand Theft Auto: San Andreas. Un grupo muy bailongo, con riffs pegadizos y algunos estribillos que sin saberlos (los había escuchado dos/tres veces) me provocaba cantarlos. Me dejaron con muy buen sabor de boca, sin duda, grupo que recomendaría a los amantes del hxc/punk.

To Kill Achilles. Dejamos Groove Street Families a mitad de su setlist para poder ver a To Kill Achilles, grupo que no quería perderse por nada del mundo mi acompañante, llegando al escenario de abajo, vemos que no había absolutamente nada montado, la banda no estaba. Buscando respuesta, pregunto en taquilla, sin encontrar respuestas, no sabían muy bien que pasaba, y si no sabían ellos, menos nosotros. Lo único que sacamos en concreto era una posible cancelación de ultima hora, pero nadie confirmaba tal cosa.

No fue hasta horas después antes del comienzo de Lock & Key donde nos encontramos a Mark (vocalista de TKA) y nos respondió amablemente diciéndonos lo desafortunados que fueron. El día anterior TKA tocaban en el Destruction Derby, en Alemania, y en su viaje de vuelta tuvieron problemas con el vuelo, razón que hizo que no llegaran a tiempo a su actuación en el Throwfest, acabaron llegando, tarde pero llegando. Una lástima perderse este grupo.

When We Were Wolves. Tras el chasco que nos llevamos por no ver a To Kill Achiles, sin saber en ese momento las razones y solo encontrar respuestas ambiguas por parte de la organización, vimos un poco a regañadientes a When We Were Wolves. Otra vez subimos por las escaleras hasta el escenario de la planta superior, con ahora más público y con ganas ya de bailarnos algo. Un grupo con limites difusos, algunas canciones más duras, otras con estribillos pegadizos en voz limpia, digamos que tocan metalcore, por poner alguna etiqueta.

Personalmente el cantante nunca me terminó de gustar, es verdad que intercalar voces limpias con gritos es muy exigente, pero no terminó de convencerme en ninguna de las dos facetas, no lo hacia del todo mal pero a veces le notaba falto de aire, en screams buscaba tonos cómodos que no pegaban con la canción. Quizás fue el día, no se la razón exacta, pero el vocalista de When We Were Wolves me dejó cosas que desear. Un buen directo de la banda que fueron quienes rompieron la piñata e hicieron que la gente comenzara a bailar.

Realm of Torment. Buscando algo que nos impresionara fuimos al escenario de abajo inmediatamente acabaron When We Were Wolves, nos encontramos con otro grupo joven, Realm Of Torment. Algo a caballo entre el metal y hxc, es como podría definirlos de lo poco que escuché de ellos. Se movian sin parar pero ni con esas fue un grupo que me impresionara, ni para bien ni para mal, escasas 2 canciones y media fue lo que pude escuchar de ellos.

Cold Hard Truth. Después de tomar un poco el aire fuimos al escenario más grande (el de arriba) y no sabíamos que íbamos a ser protagonistas de tal violencia. El primer plato fuerte de la tarde iba a ser Cold Hard Truth. La agrupación de Boston (ACLARACIÓN, Boston de Reino Unido) fue para mi, una de las estrellas del festival, los habia escuchado poco y no esperaba para nada un directo tan arrollador. La sala comenzó a llenarse de gente haciendo 2-step y side-to-side, y en esto ultimo, no tenían compasión con el público, estampándolos contra la pared si era necesario, y es que por lo visto, aquí el crowdkilling no existe, para ellos eso es un pit normal. Una sinergia total entre la banda y el publico durante los 20-22 minutos que duró su set, violento y directo. Una banda por la que pagaría ya mismo para verlos de nuevo, recomendadísimos.

Feed Her To The Sharks. Tan solo tuvimos que esperar al cambio de grupo en la misma sala para poder escuchar a Feed Her To The Sharks. Los australianos venian de tocar en Alemania y se les notaba, no estaban frescos, se les veia fatigados en sus movimientos, pero aún así lo daban todo para que la gente se moviese con ellos. Mención especial para el vocalista, se movía genial en el escenario y no le costaba mover su voz entre limpios y guturales, un cantante de los pies a la cabeza. Lastimosamente no vieron entrega del publico por mas energía que ellos pusieron, pocos se adentraban a dar algunas patadas y poco más. Directo muy trabajado de la banda, pero que en Cardiff no vio un público en su misma sintonía.

Continents. Ya necesitábamos meter algo de comida en el cuerpo y acabamos yéndonos faltando dos/tres canciones para el final de Feed Her To The Sharks, pero es que venían los “locales” Continents y había que estar preparado para ello. Ya listos para el comienzo de Continents, vemos como poco a poco se va llenando la sala, hasta no dejar ni un hueco para ver el suelo (mojado) de la sala.

El público muy tímido en los primeros temas pero que poco a poco se fueron entregando, culpa de esto fue la selección de temas, las primeras tres canciones fueron de su último disco y no terminan de gustar a los fans. Conforme comenzaron a tocar canciones de Idle Hands, la gente enloqueció, tuvieron una colaboración con el cantante de When We Were Wolves, y aquí si me encantó como cantó. Como era de esperar, la agrupación acabó con “Pegasus Pegasus“, una multitud extasiada cantando a gritos cada vez que les señalaban con el micro, y es, ¿Que más se puede pedir en un grupo y un público que lo dio todo?

Lock & Key. Personalmente le tenía muchas ganas a este grupo, y es que desde que los vi en España me enamoré de ellos. Coincidían con The Browning, así que solo les dedique unos 10 minutos (4 temas), además, por desgracia tocaban en el escenario de abajo, con pilares y escalones en la sala que dificultaba la actividad de los moshers. Directazo con todas las letras, los disfrute poco pero tenia que ver a The Browning, todo el mundo hablaba maravillas de su directo y quería comprobarlo en directo, asi que dejamos algo “engorilados” el concierto de Lock&Key rezando para que no fuese una perdida de tiempo subir al otro escenario. Minutos después, en el cambio de bandas, intercambiamos unas palabras con Rich (vocalista L&K) que acabó regalándonos un poster como agradecimiento (no se por qué), enormes como personas.

The Browning. Llegamos a falta de nada, dos tonterías para que acabarán el check y ya podían dar inicio los norteamericanos. Pasó igual que con Continents, un público que le costó uno/dos temas pillar la dinámica de la banda pero que luego lo entregó todo. The Browning reparte por igual brutalidad y fiesta, no me lo pasaba tan bien en un concierto desde hace mucho, synths de jumpstyle/electronica que iban seguidos de breakdowns demoledores, un minuto donde solo saltabas y disfrutabas de la fiesta seguido por otro momento de patadas y puñetazos al aire, en pocas palabras, una locura.

No había tanto publico ya que todo este se repartió entre Lock&Key, FOES y The Browning, tres grupos, tres estilos. Pero aún y con todo eso, quien estuvo con The Browning no se arrepintió de ello. Primera vez que los veía y sin duda alguna fueron el mejor directo del festival. A titulo personal tiene lo que me gusta, música electrónica (bien metida), breakdowns, old school, voces limpias en algunos estribillos, guturales y presencia en directo. Es un grupo ideal para disfrutar en conciertos, los 30 minutos que tocaron se me pasaron volando y fue un gran alivio pensar que no me perdí el resto del concierto de Lock & Key en vano.

Create To Inspire. Fuimos a tomar el aire después del huracán que paso llamado The Browning y nos encontramos con la sorpresa que el siguiente grupo que queríamos ver, Broken Teeth, no tocaba a la hora acordada, habían hecho un cambio con Create To Inspire, así que Broken Teeth tocaría a la misma hora que I Killed The Prom Queen y Knuckledust, dos horas después de la hora donde nos encontrábamos. Básicamente nos los perdíamos, pues el último tren de vuelta a casa nos forzaba a perdernos los cabeza de cartel, y bueno, aquí es donde le encuentro inconveniente al que el festival se celebre un domingo.

Sabiendo aquello, dijimos “bueno, vamos a ver que tal Create, igual nos impresionan”. Con el chafón de saber de que no veríamos a Broken Teeth, esperamos el cambio en el escenario de arriba y comenzamos a escuchar a Create To Inspire, un público soso que hizo que me aburriera una banda que me gustó. Toques de emo y post-hardcore, mezcla que me encantó, pero como dije anteriormente, estaban ante un publico que prefería disfrutarlos estando de pie y con una cerveza en la mano, ambiente que me acabó aburriendo y buscando una alternativa, había dos escenarios más y algo habría para escuchar.

Fifty Caliber. Buscando alternativas en el horario vimos que estaba Fifty Caliber, grupo que pusimos días atrás de segunda opción en caso de no poder ver a Broken Teeth, cosa que omitimos totalmente hasta que vimos el horario, salimos disparados a la sala de abajo para perdernos lo menos posible. Su música no sera ni técnica, ni bonita, ni lo que sea, pero te da ganas de pegarte, y hace su función. Más que disfrutar del grupo, disfruté del público, dándome lecciones de como bailar en un pit, violencia por doquier, en 3 metros cuadrados y para que fuese más impresionante la gente que por lo bajo tendria 1,80 metros, tanto de ancho de espalda como de altura, increíble experiencia.

Sin duda me quedo con la escena en el que un tipo tenia todo el espacio del mundo a su izquierda pero prefiero soltar una patada lateral a la derecha para pegarle un chico que estaba ahí quieto viendo el concierto, ninguno de los dos de inmuto y el otro seguía repartiendo por toda la sala. Se nota que es grupo de la escuela británica de hxc/beatdown y no terminó de gustarme. Si quieres bailar escúchalos, pero para escuchar en casa quieto, no podría.

Hacktivist Era el turno de los penúltimos grupos de la velada, pero para desfortuna nuestra, el ultimo que podíamos presenciar por los horarios del transporte, así que fue nuestro cierre, con mucha pena en el corazón, pero fueron los últimos que vimos. Con más ganas que mi acompañante (no le va mucho el djent), estaba como un niño que espera su regalo de navidad, se hicieron un poco de rogar haciendo un poco mas largo su check, pero ahí salieron, Hacktivist. Por razones que desconozco, salieron motivadísimos, supongo que les encanta tocar en su país, sea la razón que fuese estaban eufóricos y el público lo vio igual que ellos. Desde el minuto uno la gente se entregó hasta alcanzar el clímax a mitad de concierto con Niggas in Paris. Un concierto por pogos permanentes, tres wall of death que partieron la sala en dos, saltos, los cantantes intercalandose para siempre estar en el pit pegándose con la gente, bailes al ritmo de drops, sing alongs, pasó de todo en tan solo media hora.

Una velada para recodar con más cosas buenas que malas: Conocimos una nueva ciudad, nueva gente, merch bonita (si, somos unos capitalistas), etc. Lo unico que nos dejó con un mal sabor de boca fue habernos perdido a I Killed The Prom Queen, además de otros grupos como To Kill Achiles o Broken Teeth. El público genial excepto por los impresentables que al acabar su lata/vaso de cerveza lo lanzaban al suelo sin más, pero quitando eso, la gente de diez. También me gustó eso de que no eramos muchos, entre 300-400 personas repartidas por 3 escenarios, cuando más personas se congregaron en una misma sala, creo que fue cuando Hacktivist rozando casi las 200 (contando a ojo). Irrepetible experiencia que nos gustaría repetir el año que viene.

Fotografía por: Alex-Jay Photography

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *