Soilwork – The Living Infinite [2013]

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Nos encandilaron a todos con su genial A Predator’s Portrait en 2001, no sólo por ser su obra más destacada, sino por lo innovadora que era. Fue el primer disco de death metal melódico en el que se incluían voces limpias. Es por ello que muchos no dudan en considerarlos los pioneros del metalcore melódico que hacen actualmente Killswitch Engage, Trivium, As I Lay Dying y compañía.

A pesar de esto, a mí siempre me han parecido el grupo más infravalorado de la famosa “escena de Gotemburgo” (In Flames, At The Gates, Arch Enemy, Dark Tranquillity…), cuyo sonido combina la melodía de la “New Wave Of British Heavy Metal” con la agresividad del death metal.

Sin embargo, hay que decir que en los últimos años Soilwork ha vivido un proceso de decadencia musical, similar a la de In Flames, ya que han ido abandonando progresivamente el estilo que hacían en sus inicios para acercarse al metal alternativo y al metalcore más comercial. Además, la marcha de su guitarrista Peter Wichers, uno de los principales compositores, hizo que muchos tuviéramos dudas acerca del futuro de la banda.

Pero con este ambicioso doble álbum llamado The Living Infinite han querido disipar todas las dudas y han conseguido que recupere mi fe en este grupo. Para mí es un discazo con mayúsculas. Ya sé que estamos en marzo y que es muy pronto para asegurar nada, pero yo me atrevería a decir que estamos ante uno de los mejores discos de 2013.

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Como he dicho antes, éste es un doble álbum; algo muy poco común, así que no creo que tuviera sentido que os hablara de cada una de las veinte canciones que hay en él. Por ello, he seleccionado algunas de las más destacables, aunque para mí no hay ninguna de relleno. El disco merece ser escuchado en su totalidad.

En los últimos meses, Soilwork ha ido publicando algunos singles como adelanto de su nuevo trabajo. El primero de ellos fue “Spectrum of Eternity”, que tras una pausada intro de piano y violonchelo, se convierte en un auténtico cañonazo con abundantes blast beats. El tema consta de puro virtuosismo en las guitarras, una sólida base rítmica y unas voces en las que combinan los guturales al más puro estilo death metal y unos estribillos donde la melodía cobra mucho protagonismo.

La siguiente canción es “Memories Confined”, una composición bastante más lenta y atmosférica, donde Björn ‘Speed’ Strid demuestra su amplísimo rango vocal. A continuación tenemos el segundo single del disco, “This Momentary Bliss”. El riff inicial es enormemente melódico, pero a su vez, el tema es súper cañero. Es como si hubieran tomado el “Aces High” de Iron Maiden mezclado con algo de Meshuggah.

Otros temas destacables de este primer álbum serían por ejemplo “Tongue”, con un precioso estribillo y un solo de guitarra memorable, y también “Let the First Wave Rise”. Este segundo es pura agresividad; metal extremo en su máxima expresión. Mención a parte merecen “The Living Infinite”, partes I y sobre todo la II, que es donde encontraremos algunos de los momentos más épicos de todo el disco.

Como he dicho al inicio, estamos ante un doble álbum, así que ahora toca hablar un poco de la segunda mitad. Yo diría que en ella han buscado un poco más la experimentación. En general, los temas son más largos y se pueden apreciar diferentes influencias, que en algunos casos podrían recordar al metal progresivo.

Otro de los singles que sirvieron de adelanto es “Long Live the Misanthrope”. Tiene uno de los estribillo más pegadizos, aunque lo que más sorprende es la capacidad que tienen Sylvain Coudret y sobre todo, el nuevo guitarrista, David Andersson, para sacarse de la chistera gran número de adictivos riffs y fantásticos solos de guitarra.

Entre los temas que quedan, encontraremos un poco de todo: caña burra con “Leech”, temas más melódicos como “Antidotes in Passing” y “Drowning With Silence”, una corta instrumental llamada “Loyal Shadow” (éste es uno de los momentos más progresivos de todo el álbum) y el último de los singles, “Rise Above the Sentiment”, para el cual publicaron un videoclip hace poco.

En definitiva, yo creo que estamos ante uno de esos discos que marcan un antes y un después en la historia de un grupo y también del género. Si el año pasado pudimos disfrutar de obras maestras como Monolith de Sylosis o L’Enfant Sauvage de Gojira, a finales de 2013 seguramente nos acordaremos de The Living Infinite como uno de los trabajos más destacables.

Sólo me queda recomendaros a todos este disco, especialmente a los que seáis fans del death metal melódico y a los que os gustan grupos como Children Of Bodom o In Flames. Lo nuevo de Soilwork está, como mínimo, al mismo nivel de sus mejores obras. Aunque yo creo que las supera con creces. 9/10

Mis temas favoritos: “Spectrum of Eternity”, “This Momentary Bliss” y “Long Live the Misanthrope”.

Recomendado si te gusta: At The Gates, In Flames, Trivium, Children Of Bodom.

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