Un chico de 23 años relata su primera vez escuchando música

Austin Chapman, aunque siempre estaba inseguro con el tema de las bandas sonoras, suponía que las de sus cortometrajes debían estar mas o menos bien elegidas, pero siempre con un poco de inseguridad, porque Austin no podía escucharlas. Tampoco escuchaba las bandas sonoras de otras películas, claro. Ni ninguna otra música, Austin nació sordo.

Hace un mes introdujo en sus oídos unos audífonos de nueva tecnología y de color naranja, y su vida cambió para siempre. Siempre se había preguntado como debía sonar la genuina música de Mozart, sus amigos le pusieron el “Lacrimosa” del Réquiem de Mozart, la famosa pieza que supuestamente escribió en su lecho de muerte. De repente lágrimas de alegría surcaban sus mejillas. Más tarde se vio a él mismo ululando las guitarras aulladoras de “Brain Damage” de Pink Floyd, algo que jamás pensó que haría.

Lo compara con ver un color por primera vez. O también… “Como la primera vez que besas a una chica, es como eso.” Ahora la música está en su cabeza y no se la puede sacar. Además ha declarado que la voz de los bebés le disgustan: “Nunca había escuchado un bebé antes. Sus voces son demasiado agudas.”

Austin Chapman, nacido con una sordera profunda, es cineasta y se dedica a los cortometrajes, y la verdad es que le va bien, pues ha estado ganando algunos premios de festivales de cine independientes. Ni sus padres ni ninguno de sus familiares son sordos ni tienen alguna aflicción parecida, y los médicos no saben por que la tiene él. Pero todo esto, a Austin Chapman, ya no le importa mucho.

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